Desagradable sorpresa por pegar sellos con la lengua

La Lengua del Filatelista En una ciudad pequeña, olvidada entre montañas y caminos polvorientos, vivía un hombre llamado Elías Barreto, aunque todos lo conocían simplemente como Don Elías. Era un personaje solitario, de modales antiguos, con una voz grave y pausada que rara vez usaba. Su único pasatiempo —su obsesión— eran los sellos postales. Vivía Seguir leyendo