Antiguo Mexico

Historia del Antiguo México

Mucho antes de que existiera México como país, antes de la llegada de los españoles y antes incluso de que se escribiera su historia, estas tierras ya habían visto nacer civilizaciones complejas, ciudades monumentales y visiones del mundo profundamente sagradas.

El Antiguo México no fue una sola cultura, sino un mosaico de pueblos que, durante más de tres mil años, construyeron una de las tradiciones más ricas del continente americano.

Durante el periodo clásico floreció en los bosques tropicales de Mesoamérica una de las culturas más asombrosas de la historia de la humanidad: la cultura maya. La sociedad de la cultura maya presenta rasgos peculiares que la hacen diferente de las otras sociedades mesoamericanas. Estos elementos distintivos son: el empleo de una escritura jeroglífica compuesta por más de 700 signos; el uso de la bóveda falsa en arquitectura; el desarrollo de una escultura monumental de carácter religioso que asocia la estela y el altar;

Mexicas o Aztecas

Los mexicas fueron un pueblo nahua que dominó gran parte de Mesoamérica entre los siglos XIV y XVI. El término “azteca” es posterior y se popularizó en la historiografía moderna; ellos se autodenominaban mexica.
Su centro político, religioso y económico fue México-Tenochtitlan, situada en el lago de Texcoco, donde hoy se encuentra Ciudad de México.

Los Olmecas

Los olmecas: la primera gran civilización de Mesoamérica
Antes de los mayas, antes de los mexicas y antes incluso de que existieran grandes ciudades de piedra, una cultura surgió entre selvas, ríos y pantanos del actual México. Fueron los olmecas, una civilización tan antigua como enigmática, considerada por muchos historiadores la cultura madre de Mesoamérica.
Su historia aún está llena de preguntas sin respuesta..

Los Zapotecas

Mucho antes de que los grandes imperios dominaran Mesoamérica, un pueblo levantó su ciudad en un lugar imposible. No en un valle fértil ni junto a un gran río, sino en la cima de una montaña aplanada a mano. Desde allí, los zapotecas observaron el paso del tiempo, el movimiento de los astros y el destino de los hombres.
Esa ciudad fue Monte Albán.

Teotihuacan

Hay ciudades antiguas que nos hablan a través de textos. Otras lo hacen mediante estatuas, relieves o crónicas. Teotihuacan, en cambio, guarda silencio.
Y quizá por eso sigue siendo la más inquietante de todas.
Cuando los mexicas llegaron al Valle de México, siglos después de su abandono, quedaron tan impresionados por sus ruinas que la llamaron Teotihuacan“el lugar donde nacieron los dioses”. No sabían quién la había construido. Y hoy, en gran medida, nosotros tampoco.