El bizcocho esponjoso de yogur es un clásico de la repostería casera, sencillo y muy apreciado por su textura suave y su sabor equilibrado. El clásico que nunca falla y que todos reconocen.
Presenta una miga ligera, aireada y húmeda, gracias al yogur, que aporta cremosidad sin resultar pesado. Al cortarlo, el interior se ve tierno y uniforme, con pequeños alveolos que indican una buena esponjosidad. La corteza es dorada y fina, ligeramente crujiente en contraste con el interior blando.
En cuanto al sabor, es suave y delicado, con un dulzor moderado y un fondo lácteo muy agradable. No resulta empalagoso, lo que lo hace ideal tanto para desayunos como para meriendas. Puede aromatizarse fácilmente con limón, naranja o vainilla, adaptándose a distintos gustos.
Visualmente suele presentarse en forma redonda o rectangular, a menudo espolvoreado con azúcar glas, lo que refuerza su aspecto casero y apetecible. Es un bizcocho versátil, perfecto para tomar solo, acompañado de café o como base para rellenos y coberturas. Perfecto para una entrada dulce y nostálgica.

Bizcocho esponjoso de yogur
Ingredientes
- 1 yogur natural (el vaso sirve de medida)
- 3 huevos3 vasos de harina2 vasos de azúcar1 vaso de aceite suave1 sobre de levaduraRalladura de limón
- 3 Huevos
- 3 vasos Harina
- 2 vasos Azucar
- 1 vaso Aceite suave
- 1 sobre Levadura
- Ralladura de limón
Instrucciones
- Poner en un bol y mezcla el yogur, los huevos y el azúcar.
- Añade el aceite y la ralladura.
- Incorpora la harina y la levadura tamizadas y mezclar todo bien
- Añadir la mezcla a un molde de 20 cm. y hornear en horno precalentado a 180ºC, con calor abajo y arriba, durante 40–45 minutos.
- Retirar del horno esperar 10 minutos y desmoldar,, dejar enfriar y espolvorear azúcar glas.


